miércoles, 23 de abril de 2008

Propuesta de Plataforma ante el 8º Congreso CUT 2008

Propuesta de Plataforma ante el 8º Congreso CUT 2008
CLASE CONTRA CLASE
Fortalecer la Organización Sindical con Cuerpos de Delegados en cada Lugar de Trabajo, para Enfrentar el Chile Precario de los Empresarios, la Concertación y la Derecha.
I
¡A fortalecer nuestras organizaciones!
Luego de la serie de ataques que padeció la clase trabajadora en Chile durante la dictadura pinochetista y los gobiernos neoliberales de la Concertación, se produjo un debilitamiento generalizado de sus organizaciones, el que incipientemente comienza a revertirse, con la emergencia de nuevas organizaciones y con una mayor actividad huelguística. Este debilitamiento se refleja hoy en una serie de datos. Por ejemplo, en el hecho de que sólo un 15% de la clase trabajadora a nivel nacional se encuentre sindicalizada, lo que de una u otra forma se hace notar al interior de cada empresa, en la afiliación parcial o directamente en la carencia de organización sindical. O en el hecho de que existan dos o tres organizaciones sindicales al interior de las empresas, que pese a organizar a trabajadores que son parte del mismo proceso productivo, negocian colectivamente en periodos diversos. O en las limitaciones al ejercicio efectivo del derecho a huelga, siendo coartado de diversas maneras, entre ellas, con la posibilidad para la clase patrona del reemplazo durante las huelgas.
Cuerpos de delegados en la base
Aquella estrechez de la sindicalización y las divisiones internas, deben ser superadas, para fortalecer la lucha de los trabajadores por sus derechos e intereses. Para esto es necesario comenzar a organizar cuerpos de delegados en cada lugar de trabajo. El objetivo de estos organismos debe ser organizar a todos los trabajadores de la empresa, desde la base, sean de planta o subcontratados. Para fortalecer la organización del trabajador en forma democrática, unitaria y desde la base, y a sus organizaciones sindicales.
Es necesario que todos los trabajadores de cada empresa estén facultados para elegir cuerpos de delegados, lo que implica que sean reconocidos por el patrón y el Estado. Los trabajadores deberán también tener el derecho de remover –por mayoría- a sus representantes en el caso de que consideren que estos no expresan sus intereses.
De esa forma, durante las huelgas, los patrones no podrán utilizar a su favor la división de nuestras filas, entre trabajadores de planta y trabajadores subcontratados, entre base y dirigentes, entre sindicalizados y no sindicalizados. Al existir tal unidad al interior de cada empresa, una huelga permitirá que efectivamente se detenga la producción (o distribución), potenciando nuestras reivindicaciones ante los patrones.
Derecho efectivo a huelga
De todos modos, esta pelea por organizarnos unitariamente desde las bases, debe ir de la mano de la lucha por acabar con los reemplazos durante las huelgas, y con las limitaciones que impone una duración determinada por el Código del Trabajo. Es común que cuando los trabajadores de una empresa paran, los patrones contratan a reemplazantes para realizar la función de los huelguistas. El propio código laboral lo permite. Es común que el patrón apueste al desgaste porque sabe que a los quince días podrá retomar la producción sin mayores problemas. De esa forma preservan la producción y distribución de sus productos y, consiguientemente, sus ganancias. Los trabajadores quedan imposibilitados de afectar esas ganancias, y de esa forma los patrones pueden sortear las sin mayores implicancias las “dificultades” de una huelga.
Hay que terminar con el reemplazo. Hay que garantizar la duración de las huelgas hasta que sean conseguidos los objetivos de éstas.
Para colmo, es común que luego de realizada la huelga, los patrones se venguen despidiendo a una buena parte de los trabajadores que participaron en ésta, apelando a distintas causas formales. Es necesario establecer la prohibición de los despidos revanchistas que suceden a las huelgas.
Sólo por medio de estas reivindicaciones estaremos avanzando a que en Chile exista un efectivo derecho a huelga y no un derecho meramente formal y repleto de restricciones, como el actual.
Negociación colectiva por rama
Hoy en día la clase patronal se las ingenia para dividir nuestras fuerzas, a través de diversos subterfugios. Por ejemplo, multiplicando las razones sociales al interior de una misma empresa. Es necesario que los trabajadores puedan unir sus fuerzas y negociar colectivamente sus intereses, sin limitarse por los subterfugios patronales.
Del mismo modo, es necesario comenzar a impulsar la negociación colectiva por rama de trabajo. Al detener el proceso productivo en una rama entera de la producción, los trabajadores se fortalecerían enormemente frente a los patrones, pues éstos no podrían “cubrir” la falta de stock que genera una huelga, tomando productos de otra empresa que produce lo mismo. Por ejemplo, al detenerse la producción en la rama del cobre, o forestal.
II
¡No al trabajo precario! ¡Trabajo estable y para todos!
Fin a la subcontratación. Por un tarifado nacional por oficio y por rama
Según la última Encuesta Laboral (ENCLA), entre 1998 y 2006 disminuyeron los contratos a plazo indefinido, de un 88,2% a un 70%. Esto significa el aumento de la subcontratación, de los contratos a plazo fijo y de otras formas de trabajo inestable.
Es necesario poner fin al trabajo precario, especialmente a la extendida forma de la subcontratación. Porque nos divide entre trabajadores de primera y de segunda, entre precarizados y otros menos precarizados. Porque es un ataque a los trabajadores, una forma para dividir su organización, que es la herramienta para la lucha por nuestros intereses. Porque impone la fragmentación de los sindicatos según las múltiples "razones sociales", que en la mayoría de los casos pertenecen al mismo proceso productivo de una empresa, tal como fue en la reciente huelga de Aguas Claras.
El trabajo precario fue uno de los ataques centrales que impulsó la clase patronal en dictadura contra los trabajadores. La Concertación y la Derecha lo profundizaron tanto en el sector privado como público.
Esta forma de trabajo precario ha sido cuestionada en los hechos y parcialmente por algunos sectores de trabajadores. Debemos apoyarnos en esa experiencia para sacar lecciones que nos lleven a fortalecer futuras luchas. Es el caso de la gran huelga forestal (donde negociaron juntos más de 3.000 forestales contratistas y de planta agrupados en la CTF) y la gran huelga contratista de Codelco en 2007, que impuso una negociación simultánea de los trabajadores precarizados que “formalmente” pertenecían a empresas diversas.
Para avanzar al fin de la subcontratación, podemos comenzar a pelear por un tarifado nacional por oficio y por rama, que establezca salarios iguales para cada tipo de trabajo. Así, si un trabajador contratista realiza el mismo trabajo que un trabajador de planta, deberá, por medio de este tarifado, ganar lo mismo que éste. Eso haría innecesaria la subcontratación, pues el dueño de la contratista no podría quedarse con los excedentes que hoy obtiene gracias a los bajos salarios del trabajador contratista.
Al mismo tiempo, es necesario comenzar a levantar impulsar la lucha por el paso a planta de todos los trabajadores, con iguales derechos.
Hay que poner fin a la subcontratación. Debe prohibirse la subcontratación en el giro principal de la empresa.
Por un salario de $350.000 y móvil según la inflación
Es necesario luchar por un salario mínimo que sea acorde a las necesidades del pueblo trabajador. El actual salario precario de $144.000 no lo es. Incluso el Gobierno y sobre todo la Iglesia han debido aceptar que el sueldo mínimo es insuficiente, como se demuestra con la discusión sobre el "salario ético".
Debemos luchar por un salario de $350.000 que es el costo de la canasta familiar. Hay que parar la humillación que significa andar mes a mes “contando los pesos” para el pan, la vivienda, la locomoción, la salud y la educación.
También debemos plantear que este salario sea móvil según la inflación. Esta es una exigencia de la realidad. Mencionemos algunos datos del INE (Instituto Nacional de Estadísticas): en el último año, el pan aumentó su precio en un 22,4%, los alimentos en un 15,2%, la electricidad en un 42% y el gas licuado en un 30%. En pocas palabras, nuestro sueldo vale menos. Ahora se anuncia que el pan bordeará los $1.000. Es necesario, por medio de un acuerdo colectivo entre la CUT, el Gobierno y los empresarios, establecer la movilidad automática de los sueldos, cada vez que los precios aumenten. Esto no dependerá de la “buena voluntad” de los empresarios y sus representantes políticos, sino de lucha de los trabajadores. Para fortalecerla, debemos comenzar a dotarnos de nuestros propios comités de control de precios, que visiten supermercados, ferias y almacenes, para determinar cuál es la inflación real y en base a eso determinar nuestras demandas salariales.
También es necesario acabar con los salarios variables. No más “sueldos base” de $30.000 o $40.000. Que el sueldo base sea mínimamente de $350.000. No podemos depender de la inestabilidad de los bonos para asegurar la vida mes a mes.
A igual trabajo igual salario y derechos para la juventud y mujer trabajadora
La juventud y mujer trabajadora son los sectores más precarizados. La mujer trabajadora gana en promedio un 30% menos que el hombre trabajador, situación que se mantiene y profundiza en los últimos años. La juventud cuenta con altos índices de precariedad y desocupación.
Acabemos con esto luchando por igual salario y derechos por mismo trabajo. ¡Por un contrato estable para la juventud trabajadora! ¡A igual trabajo, igual salario y derechos para la mujer trabajadora!
III
¡Por una alternativa política de los trabajadores!
Por un sistema de pensiones estatal, único y administrado por los trabajadores
El negocio de las AFP es uno de los más atractivos para los patrones. Descontando parte de nuestros sueldos, recolectan millones, que luego invierten, como quien juega a la ruleta. La inestabilidad financiera internacional, inevitablemente abre la pregunta acerca de la seguridad de nuestros fondos. ¿Acaso si hay pérdidas importantes, se harán cargo las AFP de reponernos las pérdidas?
El Gobierno viene intentando, con su reforma previsional, limar los aspectos más irritantes del actual sistema de pensiones. Para ello ha introducido la Pensión Básica Solidaria y otras modificaciones, que asegurarán un “piso mínimo” para sortear la vejez.
Sin embargo el negocio se mantiene. Las grandes AFP siguen especulando con nuestros fondos. Es necesario parar la especulación y estatizar el sistema de pensiones, bajo administración directa de los trabajadores. Sólo los trabajadores por medio de sus organizaciones, podrán resguardar sus intereses.
Por la renacionalización del cobre bajo control de los trabajadores
El cobre es hoy un recurso vital de la economía nacional, que permite que el Estado y los empresarios repleten sus arcas con ganancias. Sin embargo, durante los 90`, han sido estos últimos los más beneficiados. Si en 1990 (el primer año de la Concertación en el Gobierno) el 86,9% del cobre estaba en manos del Estado, hoy solamente un 30% lo está. El resto ha quedado para el usufructo privado de los patrones, nacionales y extranjeros. La magnitud de este usufructo es una provocación. En 2006, por ejemplo, las ganancias totales de las trasnacionales del cobre, equivalieron a más del doble del presupuesto conjunto de salud y educación. El mismo año en que los secundarios gritaron “El cobre por el cielo, la educación por el suelo”.
Es necesario parar el saqueo y luchar por la renacionalización del cobre, estatizándolo en su totalidad. Pero esta renacionalización debe realizarse bajo el control de los trabajadores. Nada asegura que el Estado de la Concertación, la Derecha y los empresarios asegure los intereses de los trabajadores y el pueblo pobre, como ha quedado demostrado en que ha sido este mismo el que le ha cedido el cobre a los privados para su lucro, o en la preservación y extensión del trabajo a subcontrato en su principal empresa, Codelco. Sólo el control obrero puede asegurar que el cobre sirva efectivamente para satisfacer las demandas de los trabajadores y los pobres de Chile.
Estatización de la industria alimenticia bajo control obrero
El aumento de los precios de los alimentos, que es parte de una tendencia internacional, golpea especialmente los bolsillos de los trabajadores. Para colmo, los empresarios del sector, comienzan a divulgar que sus ganancias están siendo afectadas por la caída del dólar, y que si la autoridad no actúa, probablemente tengan que descargar sus pérdidas en los hombros de los trabajadores.
La satisfacción de una necesidad tan básica como lo es comer, no puede quedar en manos de empresarios que únicamente piensan en sus ganancias. Es necesario estatizar la industria alimenticia bajo control obrero y comenzar a producir alimentos en función de las necesidades de los trabajadores y el pueblo pobre.
Por la expropiación de las inmobiliarias y las empresas de la construcción, y por un plan de viviendas y obras públicas
El problema de la vivienda se ha presentado en los últimos años como una de las cuestiones sociales centrales a resolver. Esto por varios motivos. Primero, por las deudas impagables de importantes sectores de pobladores. Segundo por la carencia, y el correlativo problema del allegamiento. Tercero, por la mala calidad de las viviendas sociales.
Todo esto ocurre mientras las inmobiliarias se lucen como una de las ramas más dinámicas de la economía. La Cámara Chilena de la Construcción se pasea por el parlamento dando instrucciones de cómo legislar.
Frente a este problema es necesario que la CUT responda planteando la perspectiva de la expropiación de las inmobiliarias y las empresas de la construcción, para desarrollar un plan de obras públicas que de solución al problema de la vivienda en primer lugar. La planificación de este plan deberán realizarla conjuntamente comités de trabajadores y pobladores. A su vez, debe servir para darle trabajo a las manos desocupadas.
Salud y educación gratuitas y de calidad para todos
La dictadura pinochetista y los gobiernos de la Concertación, han avanzado en privatizar crecientemente la salud pública y la educación pública y en facilitar que ambos servicios sean realizados como negocios. Una proliferación de instituciones privadas de salud y educación ha sido acompañada por la decadencia de la salud pública y de la educación en manos de los municipios. El tipo de servicio que se puede obtener, está ligado hoy a la condición social. No es lo mismo atenderse en una clínica privada o estudiar en un colegio particular pagado, que atenderse en un consultorio o estudiar en un colegio municipal. En este proceso, también los trabajadores de la salud y de la educación han visto mermadas sus condiciones de vida (sobrecarga laboral, evaluación docente, etc.).
Es necesario acabar con la privatización de los servicios sociales. Hay que pelear por que la educación y la salud sean estatales y gratuitas para todos. Esto en la perspectiva de que ambos servicios estén al servicio de los trabajadores.
Solidaridad con estudiantes, mapuche, jóvenes explotados y oprimidos y pobladores
En la lucha contra la explotación, los trabajadores pueden contar con importantes aliados. Por ejemplo, con el movimiento estudiantil, que en los últimos años viene siendo un importante actor que ha comenzado a cuestionar un aspecto importante del neoliberalismo: el negocio de la educación. Con los mapuche, que también han peleado contra la opresión, y que luego de haber padecido la expropiación de sus tierras a manos de la clase patronal nacional e internacional, comienzan a sentir cada vez más duramente el peso de la represión policial, como se mostró con el asesinato del joven Matías Catrileo. Con la juventud explotada y oprimida, que viene manifestando en forma de estallidos localizados sus padecimientos y su rabia. Con los pobladores, que viven día a día la pobreza y problemas como el de la vivienda.
La CUT debe pronunciarse en solidaridad con cada uno de estos sectores, en contra de los empresarios explotadores, grandes, medianos o pequeños, apoyando materialmente cada una de sus luchas en contra de la opresión, y tomando sus demandas, que sólo encontrarán satisfacción de la mano de los trabajadores. Así podrá agrupar sus fuerzas detrás de las fuerzas de la clase trabajadora.
Solidaridad internacional de los trabajadores
Para explotar a los trabajadores, la clase patronal actúa con un punto de vista internacional. Por ejemplo, el desmantelamiento de una serie de beneficios sociales en Europa ha sido posible por la relocalización de importantes industrias en China y Europa del Este, que cuentan con mano de obra más barata. Acá en Chile los empresarios del agro, discuten como liberalizar la contratación de trabajadores extranjeros, que cobran menos, para de esa forma bajar los salarios del conjunto de este sector. Los trabajadores no podemos caer en estas divisiones. Es importante la solidaridad internacional de los trabajadores. La unidad con los compañeros peruanos, argentinos, y con todos los trabajadores del mundo.
A igual trabajo, iguales salarios y derechos para trabajadores chilenos y extranjeros.
Al mismo tiempo, esta solidaridad debe realizarse apoyando cada lucha que den los trabajadores en el extranjero en contra de la clase patronal, especialmente las de mayor importancia, como la de los ceramistas de Zanón en la provincia de Neuquén, Argentina, que en difíciles condiciones mantienen el control obrero de la industria.
Por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, convocada por los trabajadores y basada en su movilización y en la del pueblo pobre
Es necesario articular el conjunto de demandas de los trabajadores y el pueblo pobre en la lucha por una Asamblea Constituyente Libre y Soberana, basada en la movilización. Allí también podremos acabar con enclaves autoritarios como el sistema binominal que, entre otras cosas, impide que dirigentes de los trabajadores se puedan presentar como candidatos. Discutir la renacionalización del cobre, cómo acabar realmente con el lucro en educación, entre otros temas.
Esta lucha para avanzar en el camino de un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo Pobre, la debemos realizar confiando sólo en nuestras propias fuerzas, construyendo una alternativa política que defienda siempre y en todo lugar nuestros intereses, y no confíe en los patrones explotadores, sean grandes pequeños o medianos.
Para esta lucha, es necesario desplazar las políticas de colaboración con los patrones y sus políticos, de diálogo social, de luchas de presión para el diálogo social. Es un largo camino que reiniciar. Para recorrerlo, debemos agruparnos quienes acordemos con estas políticas en una Tendencia o Agrupación Clasista de Trabajadores de Base.
Para esta lucha los trabajadores sólo debemos confiar en nuestras propias fuerzas, y luchar con nuestros propios métodos propios de la clase trabajadora, agrupando detrás de nuestras fuerzas, las fuerzas del resto de los explotados y oprimidos.